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La educación es libertad. M. Beneyto, presidenta Educación Sin Fronteras.
El día 11 de noviembre salieron de Barcelona nueve barcos para dar la vuelta al mundo, participando en la primera edición de la Barcelona World Race. Hoy, tras 108 días en el mar, regresa el Educación sin Fronteras, y su lema: La educación es libertad.
Esta hermosa idea fue impresa en una vela del barco que la Fundació Navegació Oceánica de Barcelona puso a nuestra disposición, con la participación inestimable de Servane Escoffier y Albert Bargués, dos regatistas experimentados que se han lanzado a esta aventura, poniendo a prueba todos sus conocimientos y sus valores humanos. En esta aventura, hemos lanzado a los cuatro vientos la necesidad de escuelas y maestros que hay en el mundo y pedimos con ese lema que la educación sea libre y que sea gratuita, igualitaria, de calidad, reflexiva, transformadora, integral, participativa y comunitaria. La libertad de la educación se lleva reivindicando desde tiempo inmemorial y en todos los océanos: desde las antiguas filosofías orientales, los ciudadanos de la polis griega, la filosofía política de los siglos XVII y XVIII, los ilustrados Rousseau y Kant, las ideologías del XIX (la liberal, la socialista y la anarquista) y todas las corrientes de renovación pedagógica que se desarrollaron en el siglo XX, desde las experiencias alemanas (Hamburgo, Bremen, Berlín…); el trabajo de W. Reich; la escuela de Summerhill (Alexander Sullivan al Regne Unit), la Escuela Nueva Europea, la Escuela Moderna Catalana o las Escuelas Progresivas que inició John Dewey en EE.UU. Después de la Segunda Guerra Mundial todavía se dieron algunas corrientes fuertes, como la pedagogía institucional francesa con la metodología de Freinet y la pedagogía crítica que inspiró Paulo Freire. Quedan muchas iniciativas interesantes que lucharon por la libertad de la educación, pero sólo quería recordar algunos nombres importantes que han defendido la libertad en la educación y a los que hoy nos sumamos y se suman nuestros amigos regatistas y sus patrocinadores.
POR QUÉ ME PARECE TAN IMPORTANTE EL LEMA: EDUCACIÓN ES LIBERTAD La libertad es una palabra utilizada con mucha libertad. Es deseada por todo el mundo y a veces malinterpretada y/o manipulada. Es independencia y es frontera; es activadora y es inhibidora; es movilizadora y es paralizante; es decisión e indecisión; es juego y es aturdimiento; es honesta y es indecente. La libertad es una carga de responsabilidad que abre horizontes y que permite la autonomía del ser humano, por eso la educación tiene que enseñar a descubrirla. La educación tiene que ser un motor que permita progresar al individuo y a la humanidad en su ámbito social y moral; técnico y científico, frente a las enfermedades y las lacras sociales. La educación que apuesta por la libertad no tiene que preparar para un futuro, nadie puede determinar el futuro de los demás. Cada cual tiene que decidir el suyo propio. La nostalgia de los educadores que añoran tiempos pasados, sólo se entiende como una manera de buscar “certezas”, seguridad y convencimiento. Pero la vida no es certidumbre ni seguridad, es incertidumbre y complejidad. No podemos educar sobre convencimientos. La educación que se basa en un pensamiento libre tiene que mostrar realidades, evidencias y en el mejor de los casos crear ilusión, expectación y aspiración. Las personas, los niños y los adolescentes, especialmente, tienen que ser libres para decidir su futuro y la educación tiene que ayudar para que puedan decidirlo, poniendo todos los recursos a su alcance. El que aprende en libertad se ve capaz de comprender y decir lo que piensa; de discernir e identificar lo que más le interesa; de poder anticipar las consecuencias de sus actos; de tomar conciencia de lo que es más importante para la vida; de acabar teniendo una visión propia de su mundo. El verdadero aprendizaje empieza con la sorpresa (van Manen). Descubrimos algo cuando lo hacemos nuestro, cuando lo ponemos en práctica, cuando pasa a formar parte de nuestro imaginario. No somos libres porque leemos, leemos porque somos libres, porque lo necesitamos, queremos conocer más, queremos encontrar historias en las que reconocernos, en las que pensarnos. La curiosidad y la predisposición surgen de ese saber libre que nos abre el apetito de seguirnos conociendo desde cualquier área del conocimiento. Aceptado lo anterior, habría que mirar los programas educativos con ojos de niño, o de quien aprende, para saber lo que ellos necesitan y pedir que los adultos, padres y maestros, la familia, la escuela y la sociedad entera cambiemos las actitudes y los modelos de relación. En la educación, hay que acompañar no adoctrinar, ni asegurar que sabemos lo que necesitan. Proporcionemos espacios, recursos y condiciones para que todo el mundo pueda ejercer la libertad de su pensamiento. El mundo está lleno de niños, jóvenes y adultos que tienen necesidades distintas y soluciones distintas para sus aptitudes y sus capacidades. Sólo ellos nos pueden enseñar a conocer la realidad de sus deseos y de sus necesidades: escuchemos su voz en libertad. La sociedad necesita individuos libres, responsables, críticos, creativos y curiosos que luchen por una sociedad libre. Elegir este lema para darse una vuelta alrededor del mundo ha sido un acierto, parece una tautología: la educación es libertad; la libertad es educación. O mejor un quiasmo. Tanto da. Quiero dar las gracias a Servane Escoffier y Albert Bargués que están a punto de volver, agotados pero llenos de satisfacción por su regata. Con el correo lleno de mensajes y sugerencias, pues han sido muchas las visitas que han recibido para animarles; muchos los homenajes hechos a esta pareja de personas libres que han hecho su propio homenaje a la vida, a la libertad y a la educación. Deseamos que la ilusión de este proyecto marítimo contribuya un poco más a que la educación llegue a más personas a través de los proyectos que realizamos en los países donde trabajamos. Gracias, por último, a la Fundació Navegació Oceànica que ha confiado en nosotros y ha colaborado llevando este mensaje por todo el mundo. Gracias a todos los socios y amigos que habéis participado, por vuestra colaboración y por creer que la educación nos hace libres. María Beneyto Antolí Presidenta de Educación Sin Fronteras
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