Campesinas y Soberanía Alimentaria

La alternativa de la soberanía alimentaria al modelo agroindustrial dominante debe tener un posicionamiento feminista de ruptura con la lógica patriarcal y capitalista del modelo actual.

Aunque las mujeres configuran el verdadero motor económico del ámbito rural, hasta el momento, la falta de reconocimiento de su labor ha dificultado la igualdad de oportunidades en diferentes zonas del planeta. Poseen tan sólo el 2% de las tierras, trabajan más horas que los hombres, y son quienes más sufren la discriminación por motivos de género, raza y grupo étnico. Las mujeres proveen más de la mitad de la comida del mundo como productoras de cultivos básicos como el arroz, el trigo y el maíz, pero ellas son, junto a niñas y niños, quienes más hambre padecen.

En nuestro país (España), apenas este año se ha empezado a aplicar la Ley de Titularidad Compartida de las tierras por la que las mujeres pueden beneficiarse de los mismos derechos que los hombres sobre las explotaciones agrarias donde, hasta el pasado mes de septiembre, sólo se reconocía su actividad como ayuda familiar y no como actividad económica. Avanzar en la construcción de alternativas al actual modelo agrícola y alimentario implica incorporar una perspectiva de género donde la educación tiene un papel fundamental.

¿Cómo podemos, desde nuestra posición individual o colectiva, colaborar con ese cambio?