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11/05/2009

Sri Lanka existe

Foto Sri Lanka

El fallecido periodista polaco Ryszard Kapuscinski decía que en el año 2003, mientras todas las cámaras apuntaban sobre Irak, en el mundo se libraban más de cincuenta guerras que no le interesaban a nadie. Y todo parece indicar que la actual masacre en Sri Lanka es una de ellas.

Sri Lanka es una pequeña isla que se encuentra al sureste de la India, su capital es Colombo, fue uno de los países más devastados por el tsunami de diciembre de 2004 y desde hace varios años el gobierno y los separatistas tamiles libran una guerra civil que ha llevado al país a la miseria.

Si observamos las secciones internacionales de las ediciones digitales de los principales diarios de España de esta segunda semana de mayo del 2009, la principal noticia es la visita del Papa Benedicto XVI al Medio Oriente. La guerra en Sri Lanka no está ni en un segundo término, ni en un tercero, sino más abajo, más al fondo y en algunos diarios ni siquiera aparece.

La ONU ha denunciado que han muerto más de cien niños en los combates entre el ejército y los Tigres Tamiles, sin embargo, parece más importante la valoración de los primeros 100 días de Obama en el presidencia de los Estados Unidos. Decenas de miles de personas están en estos momentos siendo desplazadas de sus casas hacia la costa en Sri Lanka, pero parece que los medios consideran más indignante el gasto de miles de libras de los lords ingleses en sus mezquindades (que lo es).

La tragedia en Sri Lanka parece que vuelve a demostrar el olvido por parte del llamado Primer Mundo y sus medios de comunicación ante este tipo de situaciones. Mientras tanto, el gobierno y los separatistas libran también sus batallas de propaganda, echándose mutuamente la culpa de las últimas masacres en la cuales se calcula que han fallecido más de 350 civiles. Más allá de quién sea el culpable, la tragedia se sigue sucediendo sin que nadie haga nada.

Lo que está sucediendo pasando en Sri Lanka no es sólo una noticia, sino un drama que pasa desapercibido por lo medios y, por lo tanto, por la gente que los consume. Desde Educación Sin Fronteras queríamos recordar que esto está sucediendo en estos momentos, de todos depende que termine.