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29/05/2009

Inge Genefke: “La educación es fundamental para prevenir la tortura”

Inge Genefke

Inge Genefke y su marido compartieron con Héctor Litvan, vicepresidente de ESF, y Carlos Escuder, secretario de ESF,  el pasado viernes 29 de Mayo la experiencia de sus vidas de lucha contra la tortura en un encuentro distendido pero intenso. Neuróloga de formación, esta danesa de sangre caliente reconoce la agresividad en su carácter, algo que se antoja indispensable tras escuchar la historia de su vida.

Inge empezó su lucha en los años 70 desde el análisis y la investigación médica, centrada en las dictaduras de Chile, Argentina, Uruguay, Turquía y Áfica hasta que fundó finalmente el Consejo Internacional de Investigación y Rehabilitación de Víctimas de la Tortura (IRCT). El IRCT cuenta con 200 centros médicos en 70 países y atiende a unas 100.000 personas al año.

El IRCT cuenta con un equipo de élite: 120.000 médicos internacionales investigan los efectos físicos y neurológicos de la tortura desarrollando métodos de rehabilitación para las víctimas. Otros tantos abogados defienden a las víctimas ante los tribunales demostrando que supuestas heridas autoinfligidas son en realidad pruebas de tortura. Además el IRCT entiende la educación como la clave para la prevención de la tortura y coordina programas educativos para cuerpos policiales, personal de cárceles y cuerpos de seguridad que llevan a cabo prácticas torturadoras. Es el caso de Turquía, donde después de años de prevención educativa el IRCT ha conseguido disminuir considerablemente la severidad de los castigos en las cárceles así como el número de policías que entienden la tortura como una rutina profesional.

Inge reconoce la educación como algo fundamental en los primeros años de vida de una persona para prevenir el desarrollo de una personalidad torturadora. El buen ambiente familiar y el trato respetuoso del personal docente para generar pautas de respeto en las personas.

La educación también parece algo imprescindible para la recuperación de los supervivientes de la tortura, personas que quieren volver a aprender a vivir sin miedo y sin culpa.

La doctora Genefke concluyó la conversación con un toque de esperanza y quiso remarcar que en cualquier lugar que ha visitado, por mucho que haya presenciado el resultado del horror, siempre ha encontrado a personas que comulgan con sus mismos principios. Siempre hay gente con coraje dispuesta a luchar por la justicia, algo universal y que le da fuerza.