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01/12/2011

La sociedad civil celebra los anuncios de la Asociación Mundial por la Educación en Copenhague

Niñas en Potosí

La Campaña Mundial por la Educación celebra el renovado compromiso para revitalizar el pacto por la educación, que toma forma con la nueva Asociación Mundial por la Educación (AME). El 7 y 8 de noviembre en Copenhagen se anuncia un volumen de más de 1.5 billones de dólares destinados al crecimiento venidero durante los próximos tres años.

Sin embargo, "en el caso de algunos de los donantes de más peso todavía se está viendo una versión de El traje nuevo del Emperador en el propio país de Hans Christian Anderson. Seguimos esperando el fuerte aumento de la inversión en ayuda a la educación que tanta falta hace,” declaró Helle Gudmandsen, de la coalición danesa y miembro del consejo de la CME. “Estamos aquí para recordar a los donantes que nunca deben incumplirse las promesas hechas a los niños, pues son bastantes los que han seguido haciéndolo año tras año desde 2000: cuando prometieron que ningún país privaría de educación a sus niños por falta de finanzas. Si bien hoy celebramos el compromiso de más de 1.5 billones de dólares durante tres años, apremiamos a los donantes a que hagan un esfuerzo mayor. Todavía hay más de 60 millones de niños sin escolarizar, y ni uno de ellos debe quedar atrás,” dijo Monique Fouilhoux, directora de la Campaña Mundial por la Educación, y de Education International.

Los miembros de la sociedad civil están representados por una variedad de coaliciones que incluye Haití, Zambia, Vietnam y Gambia. Su mensaje es claro: los gobiernos de los países del sur se han puesto las baterías y han cumplido; en cambio, los gobiernos de los países ricos todavía no han hecho nada. El Ministro de Educación de Burkina Faso explicó que habían doblado con creces el acceso a la educación en los últimos años, con un gasto gubernamental de más de 20%, pero que con la retirada de cinco donantes bilaterales, su presupuesto educativo acusaba un déficit de 150 millones de dólares anuales.

Los países donantes, con excepción de unos pocos, no logran llegar a los objetivos anunciados. Francia y Alemania todavía gastan demasiado en ayudas a sus propios intereses y destinan lo mínimo al interés común. Los Estados Unidos han prometido su primera aportación pero consiste sólo en 20 millones de dólares – menos que lo que aportan Holanda o Dinamarca. Es una parodia de alcance mundial en la que 67 millones de niños y niñas esperan para poder asistir a la escuela. Los países con ingresos bajos están cumpliendo con su parte de la promesa global; las organizaciones locales, las de la sociedad civil, los sindicatos, se han estado organizando conjuntamente durante los últimos diez años. Más de 15 millones de personas colaboran cada año en la realización de la Semana de Acción Mundial por la Educación y, con todo, los países donantes sólo aportan 4 % de su presupuesto para la ayuda a la educación básica. La CME les exige que comprometan el 10%, igual que hacen los países con ingresos bajos.

En uno de los peores puestos de la clasificación encontramos al Banco Mundial, cuya ayuda a la educación está en su nivel más bajo después de 20 años; en la actualidad contribuye con un tercio de lo aportado en 2010 y por el momento no se ha cumplido la promesa hecha por el Presidente Zoellick respecto al aumento de ayuda para la educación básica, promesa que el pasado año levantó un cálido reconocimiento y aprecio.

Hay sin embargo unos cuantos líderes destacados, con Australia (que ha comprometido 278 millones de dólares durante 4 años) y el Reino Unido (352 millones de dólares durante 4 años) en cabeza, consiguiendo ambos una gran acogida de los países pobres y de la sociedad civil. “Si fuera posible que otros países ricos imitaran el ejemplo de Australia y del Reino Unido… Nos decepciona que algunos de los países más ricos del planeta no se tomen en serio el futuro de los niños de este mundo. Sabemos que la educación es una de las mejores inversiones que pueden hacer los gobiernos y también que podría solucionar en parte la crisis financiera actual. Y sabemos cómo hacerlo. No es nada del otro mundo, se trata simplemente de que esta falta de compromiso de los países más ricos constituye una violación grave de los derechos de los niños más pobres del planeta,” declaró David Archer, miembro del consejo de la Campaña Mundial por la Educación y Jefe de Educación en Action Aid International.

“La Asociación Mundial por la Educación ha iniciado hoy su camino en la buena dirección, y representa en la actualidad el mecanismo más cualificado para impartir la ayuda a la educación. El itinerario ya está claro y ya se han dado los primeros pasos; ahora es urgente recaudar los fondos necesarios si queremos que todos los niños menos favorecidos de este mundo completen el trayecto hasta la escuela,” dijo Miriam Chonya de la Coalición de Zambia por la Educación.

Fuente: Campaña Mundial por la Educación