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01/03/2012

Educación Sin Fronteras en el Día Internacional de la Mujer 2012

Mujer con arado

Ya hace más de cien años que se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Sin embargo, y a pesar de haberse conseguido ya muchos avances, queda bastante por lograr. Acerquémonos un instante a las desigualdades en el mundo rural.

 

 

Sabemos que las mujeres en este ámbito constituyen una cuarta parte de la población mundial, y que su contribución es vital para el bienestar de las familias, comunidades y economías locales. Sin embargo las desigualdades de género en este entorno han sido señaladas como una de las más duras (Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra, 1996).

Una realidad que se explica principalmente porque aún no se considera a las mujeres como actoras económicas, productoras de saber y conocimiento, ni como sujetos sociopolíticos. No obstante las campesinas desarrollan un trabajo efectivo, pero “invisible”, que lleva a una de las desigualdades más problemáticas de género. En efecto, la falta de reconocimiento legal, económico y social del trabajo de las mujeres hace que no se reconozca la identidad profesional de muchas de ellas, aunque desempeñen un trabajo múltiple, y absolutamente necesario para el funcionamiento de las explotaciones familiares a las que pertenecen.

Esta falta de reconocimiento viene generalmente acompañada por un descenso de la participación de las mujeres, tanto en la toma de decisiones como en la gestión de las actividades agrícolas, a pesar de que esta participación es fundamental. Frente a estas carencias debemos recuperar la complementariedad en equidad entre mujer y hombre, replanteando el sentido de “par complementario” y sin imponer ningún papel predeterminado e inamovible.

En otras palabras, las mujeres al igual que los hombres pueden y deben ser líderes, responsables de la toma de decisiones, productoras, trabajadoras, empresarias y proveedoras de servicios. Por eso, debemos dar rienda suelta al potencial de estas mujeres para contribuir así, tanto a la erradicación de la pobreza y el hambre, como a alcanzar un desarrollo sostenible, acelerando el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio(ODM).

En efecto, las mujeres son fundamentales para el desarrollo humano. En las zonas rurales además representan una gran proporción de la mano de obra agrícola, producen la mayoría de los alimentos que se cosechan, especialmente en la agricultura de subsistencia, y llevan a cabo la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado. Es esencial que su contribución sea reconocida, y que su voz se oiga en los procesos de toma de decisión en los niveles de gobierno, así como en el interior de las organizaciones rurales. Necesitamos su participación en la elaboración de respuestas y soluciones ante la crisis del modelo industrial patriarcal.

Desde Educación Sin Fronteras llevamos años apostando por proyectos de cooperación internacional con esta línea de trabajo. Sabemos que las mujeres son agentes esenciales del cambio; sabemos que su liderazgo y participación son necesarios para generar respuestas a los retos sociales actuales. Por eso trabajamos junto a asociaciones locales de América Latina para promover valores que emanan de la; colaboramos con ministerios de educación para incluir la perspectiva de género en los procesos educativos (con especial atención a la educación técnica); creamos espacios de diálogo e intercambio sobre algunas problemáticas contextuales con enfoque de género y en España desarrollamos programas de sensibilización con perspectiva de género.

¿Por qué luchar por un mundo más justo entre Norte y Sur, entre ciudad y campo, entre culturas mayoritarias y minoritarias, cuando no respetamos la igualdad entre pares complementarios?

Por eso, invitamos toda la ciudadanía a reflexionar constantemente, y de manera simbólica este 8 de marzo, si el desarrollo tiene sentido cuando invisibilizamos la voz de la mujer. Y no hablamos del desarrollo económico que se resume en tres letras “PIB” sino de un desarrollo con sentido, participación y sabiduría; de un desarrollo equilibrado, impensable sin la igualdad de sus pares.

 

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