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20/11/2012

“Gracias a Educación Sin Fronteras he aprendido a leer y escribir” (Marianela Yhan, Dominicana)

foto Marianela

En el Día Mundial de la Infancia (20 de noviembre), en ESF hemos querido felicitar a Marianela y a todos aquellos niños y niñas que, como ella, se benefician de nuestros proyectos educativos en América Latina. Historias como la suya y la de sus compañeros/as de la escuela Anaisa nos estimulan a seguir trabajando para promover el derecho a una educación de calidad. Un derecho del que hoy en día todavía están excluídos más de 61 millones de menores que no pueden ir a la escuela.

“Hola. Me llamo Marianela Yhan. Tengo 12 años y vivo en la comunidad de Villa Flores, en el batey Palmarejo. Estudio tercer grado en la escuela Anaisa. Vengo aquí desde pre-escolar y me cuenta mi madre que me inscribió aquí después de  visitar las pocas escuelas públicas cercanas a nuestra comunidad.

Al igual que mis compañeros, no tengo acta de nacimiento y sin ese documento no nos aceptan en las otras escuelas. Sin embargo, aquí sí que puedo estudiar sin sufrir ninguna discriminación, y les quiero dar las gracias a los señores de Educación Sin Fronteras por ayudar a esta escuela, en la que he aprendido a leer y escribir, y también he aprendido sobre los valores.

Me gusta mucho la escuela porque las maestras no solo enseñan a escibir, también te dan mucho cariño y te hacen sentir importante. Además, hacemos muchas actividades, como visitas a la feria del libro, al museo o cursos de pinturas. Les agradecemos infinitamente todo el apoyo que nos han dado. Hoy somos niños y niñas. Con su ayuda podemos ser doctores, ingenieros, profesores o abogados".

Escolarización en los bateyes de República Dominicana

Miles de niños y niñas como Marianela pueden tener acceso a la educación gracias a los proyectos que Educación Sin Fronteras (ESF) lleva a cabo en diversos países de América Latina.

En  República Dominicana, ESF trabaja conjuntamente con la organización local Mudha (Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas) para facilitar la escolarización de población infantil y juvenil en los bateyes de Básima, Lechería, Matamamón y Palmarejo, cerca de la frontera con Haití. Los bateyes son comunidades rurales marginales, que surgieron vinculadas a las explotaciones de caña de azúcar. Un alto porcentaje de la población es de ascendencia haitiana (como el caso de Marianela), descendiente de los emigrantes que en su día cruzaron la frontera gracias a convenios entre los dos países para trabajar en las plantaciones de caña. Los habitantes de estas comunidades siempre han vivido en condiciones de extrema pobreza y sufren carencias de infraestructuras y servicios básicos.

En los bateyes apenas hay escuelas, y las pocas que existen discriminan a los menores que no tienen documentación, como es el caso de los descendientes de haitianos, a los que el gobierno dominicano no reconoce la nacionalidad.

Educación sin discriminación

La escuela Anaisa nació en 1996 precisamente para dar cobertura a esos niños y niñas que quedaban apartados del sistema educativo y eran víctimas de exclusión social. Este centro va más allá de la enseñanza formal y educa al alumnado en temas como los derechos humanos, la violencia o la equidad de género.

Anaisa es una escuela privada y no recibe fondos públicos. Está gestionada por Mudha y cuenta con la ayuda de la cooperación internacional, muy especialmente de Educación Sin Fronteras, que asiste en temas clave para su funcionamiento como la formación de maestros, el pago de psicólogos, las salidas culturales, la formación artística de grupos de jóvenes y el suministro de materiales escolares, entre otros aspectos.

ESF trabaja para evitar la discriminación de los niños y niñas que viven en los bateyes. Una de las estrategias pasa por facilitarles la documentación civil, a través de su inscripción en el registro, para que puedan tener acceso sin problemas a derechos tan básicos como la educación o la salud y, en el caso de los mayores de edad, el trabajo o el voto. Desde 2009, los diferentes proyectos impulsados por ESF en República Dominicana han permitido documentar a más de 650 niños y niñas.

 

(Si quieres saber más sobre el proyecto de ESF en los bateyes de República Dominicana, haz clic aquí).