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05/03/2013

ESF incorpora el valor de la equidad de género en zonas rurales andinas

Bolivia mujer con dos niños

Educación Sin Fronteras (ESF) aúna esfuerzos con sus organizaciones socias en Perú, Ecuador y Bolivia (Centro de Estudio y Trabajo de la Mujer, Asociación Chira y Asociación de Promoción de Desarrollo EL TALLER) para promover la integración del valor de la equidad de género en los centros educativos de zonas rurales, como un paso para trasladar la igualdad de oportunidades al conjunto de la sociedad. La intervención se desarrolla entre octubre de 2011 y diciembre de 2013, con un importe de 143.000 €, cofinanciados por la Diputación Foral de Bizkaia, y beneficiará directamente a más de 3.300 personas.

El proyecto es continuación del trabajo desarrollado por Educación Sin Fronteras (ESF) y sus contrapartes locales en el marco del convenio regional andino firmado con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y ejecutado entre 2007 y 2012 en zonas rurales de Perú, Ecuador y Bolivia. Ese convenio, dirigido a potenciar la educación y formación técnica-productiva de jóvenes y adolescentes para consolidar un desarrollo económico sostenible de sus respectivas regiones, perseguía también la integración en los centros educativos del valor de la equidad de género.

El actual proyecto incide especialmente en este punto con el fin de revertir la grave discrimininación que sufre la mujer de zonas rurales de estos países en el ámbito social y educativo y favorecer así su desarrollo personal y sus posibilidades de mejorar sus oportunidades laborales. El trabajo, que se desarrolla conjuntamente con las asociaciones socias CETM (Bolivia), Chira y El Taller (Perú), parte de la experiencia previa y aprovecha la red de entidades privadas y públicas articulada por ESF y sus contrapartes desde 2007 en los niveles de educación secundaria y la formación técnica y profesional.

mujeres en taller de formación El Taller

En general, a pesar de los avances en los sistemas educativos y en la legislación de estos tres países para reconocer y regular la igualdad de oportunidades, no se ha incorporado esta visión igualitaria de género en la enseñanza, y las entidades y centros educativos o bien se muestran reacios o bien adolecen de una falta de recursos y de formación adecuada. Los docentes muestran en general poca capacidad para manejar un enfoque de género y los materiales didácticos siguen reflejando estereotipos que perpetúan roles tradicionales y actitudes conservadoras al respecto.

Zonas de intervención

La intervención del proyecto abarca tres áreas geográficas:

- Zona binacional (fronteriza) de Ecuador y Perú.

Esta región abarca el departamento de Piura, en el norte de Perú, y la provincia de Loja, al sur de Ecuador, en el espacio delimitado por la subcuenca del río Catamayo-Chira que marca la linde entre los dos Estados. De manera específica, las zonas de intervención corresponden a los distritos de Tambogrande, Las Lomas, Lancones, Ayabaca, Montero, Sicches y Jilili por el lado peruano y Loja por el lado ecuatoriano.

- Zona del sur andino de Perú

Departamentos de Arequipa (provincias de Caylloma, La Unión y Arequipa), Cusco (provincias de Urubamba, Anta y Calca) y Puno (provincias de Huancané y Melgar).

- Zona Bolivia

Departamentos de La Paz, Cochabamba (municipios de Tarata, Arbieto y Anzaldo), Potosí (municipios de Torotoro, Acasio y San Pedro Buena Vista), y Tarija (municipios de Padcaya y Charaja).

Bolivia primer plano mujer campesina

Un contexto marcado por la discriminación hacia la mujer

Las zonas de intervención están formadas principalmente por municipios rurales y empobrecidos, con deficientes infraestructuras y provisión de servicios básicos, y cuya principal aporte económico es la actividad agropecuaria.

El ámbito educativo agudiza las grandes desigualdades que se dan en el conjunto de los respectivos país. La mujer campesina está más marginada de la educación formal y de la formación profesional por razones culturales y por las responsabilidades que asume en el hogar desde temprana edad. Indicadores como el analfabetismo y la deserción escolar son mucho más altos en las mujeres que en los varones. En el trabajo, se pone de manifiesto una clara división sexual, donde la mujer asume la totalidad de las responsabilidades del trabajo doméstico además de muchas tareas productivas y de comercialización escasamente remuneradas.

Por otro lado, la violencia intrafamiliar contra la mujer en estas comunidades es algo cotidiano, al tratarse de sociedades machistas y patriarcales y, muchas veces, esta violencia se da en el mismo entorno escolar, sin que las autoridades ni la comunidad educativa en general actúen para atajar el problema.

La presencia de mujeres en el tejido asociativo, salvo algunas excepciones como las agrupaciones de mujeres campesinas, es escasa, lo que dificulta el ejercicio y la defensa de sus derechos.

Tradicionalmente, la educación formal o informal ha constituído un medio de reforzar las relaciones desiguales de género entre hombres y mujeres. Existe un trato desigual en el desarrollo de competencias técnicas en los centros educativos y una valoración diferente de la importancia del acceso y permanencia de las mujeres en la educación por parte de sus familias y de los mismos docentes y directores de centros. Ni las instituciones públicas ni las ONG que podrían ayudar a modificar esta situación no cuentan con las capacidades técnicas para incorporar una auténtica política de género en sus intervenciones.

El proyecto de ESF plantea la mejora de las capacidades de las organizaciones que trabajan en este ámbito y de los responsables de centros educativos mediante asesoramiento, formación y acompañamiento para incoporar un enfoque de género en el aula como un paso para trasladar la igualdad de oportunidades en la sociedad.

 El Taller mujeres en aula

Análisis y formación

La actuación parte de un análisis sobre la situación de la mujer en las zonas objeto de intervención y de manera específica, sobre sus posibilidades reales de acceder a una educación técnica o superior.

A partir de ahí, se diseñarán módulos de formación especializada en género para actores clave de las instituciones públicas y privadas con las que se trabaja, con el fin de que introduzcan un efectivo tratamiento del tema de la equidad de género en la enseñanza. Esto implica la celebración de sesiones de formación de docentes y la edición de material didáctico que aborde correctamente el tema de la equidad de género.

Con el proyecto, en poco más de dos años se habrá logrado contar con actores locales sensibilizados en esta problemática, se habrán mejorado las capacidades de incorporación del enfoque de género en 60 instituciones públicas y 13 privadas de Ecuador, Perú y Bolivia, y se habrá logrado que las instituciones participantes conformen una red permanente de trabajo que sirva de enlace y referencia a otras instituciones del ámbito de la educación rural, técnica y productiva.

Las actuaciones que se desarrollarán se dirigen de manera directa a más de 3.300 personas.