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07/03/2013

Ecuador incorpora en los centros de enseñanza técnica una guía de equidad de género

foto colegio Alonso Mercadillo, en Zamora

La iniciativa forma parte del proyecto que Educación Sin Fronteras (ESF) lleva a cabo en el sur del país andino para mejorar la formación técnico-profesional en temas agropecuarios. Reducir la discriminación hacia la mujer y promover la defensa y el reconocimiento de sus derechos en la sociedad constituye una de las principales líneas de trabajo de los programas que ESF desarrolla en los países beneficiarios.

Educación Sin Fronteras (ESF) desarrolla en la actualidad diversos proyectos de cooperación en países de América Latina centrados en mejorar las condiciones de vida de las mujeres, especialmente en zonas rurales empobrecidas, y eliminar las graves desigualdades de género existentes. Uno de los últimos logros en este ámbito lo constituye la incorporación en las escuelas técnico-profesionales del sur de Ecuador de una guía de equidad de género para desarrollar estos valores desde las aulas. De acuerdo con el gobierno ecuatoriano, está previsto que esta guía se implante posteriormente en el sistema de educación técnica en todo el país.

La desigualdad de género vulnera derechos fundamentales y supone un severo obstáculo para el progreso de muchas comunidades latinoamericanas, especialmente en ámbitos rurales e indígenas. Dificultades de incorporación al sistema educativo o a un empleo digno, reclusión en las tareas del hogar, escasa presencia en los espacios de participación en la comunidad, violencia de género… son algunas de las caras que presenta la discriminación hacia la mujer en las sociedades donde ESF impulsa proyectos.

En el ámbito educativo, las desigualdades son todavía más notorias. La mujer está más marginada de la educación formal y de la formación profesional que el hombre, lo que se traduce en mayores índices de analfabetismo y abandono escolar. En Guatemala, por ejemplo, el índice de alfabetización de la población femenina es once puntos inferior a la de la masculina, mientras que esta diferencia llega hasta los diez puntos en el caso de Perú y nueve en el caso de Bolivia, según los últimos datos de la UNESCO. El contraste todavía es mayor en zonas rurales.

Más allá del desigual acceso a la enseñanza, los contenidos curriculares en las aulas, en muchos casos, reproducen los estereotipos sociales y consolidan, por tanto, los desequilibrios existentes.

Más de 5.000 mujeres beneficiadas

Educación Sin Fronteras, junto a sus organizaciones socias en cada país, trabaja por corregir estos desequilibrios a través de proyectos dirigidos a mejorar las condiciones de vida de la mujer y a cambiar aquellas conductas, costumbres y tradiciones de la sociedad que perpetúan situaciones de subordinación.

Gracias a los proyectos actualmente en marcha, más de 5.000 mujeres de países como Perú, Ecuador, Bolivia, Guatemala, El Salvador, Nicaragua o República  Dominicana podrán mejorar este año el acceso a la educación y sus oportunidades de inserción laboral, además de ver favorecida su participación activa en la sociedad.

mujer proyecto Machaqa

En la región andina (Perú, Ecuador y Bolivia), la intervención actualmente en ejecución tiene como objetivo incorporar el valor de la equidad de género en 73 centros educativos –públicos y privados- de zonas rurales, con el fin de facilitar el acceso y la permanencia en la enseñanza de niñas, chicas y mujeres.

Guía de equidad de género

Uno de los principales logros conseguidos en este sentido lo constituye la guía de equidad de género que ha elaborado ESF en Ecuador, junto con el Ministerio de Educación, y que se ha incorporado en una primera fase en los 60 centros de educación técnica del sur del país (provincias de Loja, El Oro y Zamora Chinchipe). En el marco de los avances legislativos conseguidos a partir de la Constitución de 2008, que ahondan en el reconocimiento de los derechos de las mujeres, el gobierno ecuatoriano ha expresado su voluntad de implantar esta guía a nivel nacional.

La guía tiene por objetivo eliminar los estereotipos de género arraigados entre el personal docente, el alumnado y las familias y que, además de consolidar actitudes de subordinación de la mujer en la sociedad, establece una división tácita entre las carreras técnicas consideradas “de hombres” o “de mujeres”. La guía, pues, proporciona pautas para modificar creencias y comportamientos, ofrecer formación en materia de educación sexual, prevenir la violencia de género y fomentar la participación de las chicas y maestras en los espacios de toma de decisión.

En Perú, los dos proyectos en activo se centran en proporcionar a la mujer conocimientos y aptitudes para mejorar sus oportunidades de empleo y su nivel de ingresos. En un caso, desde la producción de cacao orgánico en la cuenca del río Catamayo-Chira, y en el otro, a través del apoyo a las organizaciones femeninas en el sector de la ganadería ovina y caprina en el departamento de Piura, al norte del país.

Otros proyectos, en este caso en República Dominicana, tienen como objetivo fomentar el autoempleo y la emprendeduría de mujeres en barrios urbanos marginales de Santo Domingo, lo que posibilita que las personas beneficiarias puedan crear microempresas o cooperativas y mejorar sus ingresos. Estos programas incorporan contenidos de formación en oficios no tradicionales, en nuevas tecnologías y en temas de administración y gestión empresarial.

En El Salvador y Nicaragua, ESF desarrolla un trabajo de incidencia  para apoyar los movimientos de mujeres y desarrollar una estrategia de género para incorporar este valor en la enseñanza pública.

Violencia de género

Otro ejemplo del trabajo realizado lo constituye el proyecto ejecutado hasta el año pasado en Guatemala para concienciar a la sociedad sobre las consecuencias de la violencia sexista durante la etapa de conflicto bélico y que ha logrado que 1.500 mujeres supervivientes de aquel drama hayan superado el estigma social que arrastraban.

Todo este trabajo constante de ESF y sus contrapartes en cada país durante años ha permitido que miles de mujeres en América Latina hayan tenido acceso a la educación y hayan adquirido conocimientos para hacer valer sus derechos y mejorar sus condiciones de vida. Por otro lado, ha contribuído a cambiar conciencias en las sociedades donde se ha intervenido para reducir las desigualdades de género.