ENTREVISTA A ALBERTO RUBINA
"La Cooperación debe ser más política"
Por Leandro Fernández Miró
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| Alberto Rubina, en la sede de ESF, en Barcelona. |
Alberto Rubina, vice presidente de DESCO, una de nuestras contrapartes en Perú, ha visitado la sede de ESF y ha accedido a una entrevista en la que repasa aspectos históricos de su organización y analiza la realidad peruana un año después del regreso de Alan García a la presidencia.
¿Por qué nace DESCO y cuáles son sus fines? DESCO nace de la iniciativa de profesores universitarios de Lima, cercanos a un sector de la Iglesia Católica, tomando como referencia un movimiento similar que ya existía en Chile. La finalidad, en estos 42 años, ha sido ofrecer a la sociedad peruana propuestas en políticas y desarrollo, a través de un análisis permanente de la realidad y de la ejecución de proyectos concretos.
¿Qué encuentra en ESF, por qué nace la idea de trabajar juntas?
Hace una década aproximadamente DESCO atravesó un proceso de buscar nuevas instituciones amigas debido a que contrapartes históricas habían sufrido una pérdida de interés en el debate sobre el desarrollo; entonces, además de encontrar nuevas aliadas con las que tener un canal de financiamiento estable se buscó sobre todo contrapartes con las cuales tener un diálogo permanente, contar con espacios de reflexión, debate, propuestas y apoyo. El caso de ESF fue ese, la predisposición a conversar, a debatir.
Cuando asumió Alejandro Toledo, al menos desde fuera, se vio como una oportunidad de reivindicación de los pueblos indígenas ¿Ha sido realmente así?
No. Y es un no rotundo. Dado el origen del presidente pudo transmitirse esa visión, pero en lo interno estaba muy claro que la línea política no iba por ahí. Toledo es una persona que deja el Perú casi en su adolescencia y se inserta en el sistema educativo norteamericano, en el cual además tiene una trayectoria exitosa. Luego, en lo profesional, ha estado muy vinculado a las multilaterales y es un alumno de lo que se conoce como el Consenso de Washington. Sin embargo, él no tenía compromisos con los grupos de poder internos, lo que podría haber permitido un nuevo planteamiento del gobierno, pero rápidamente fue cooptado por ellos; esto, más sus relaciones internacionales, hacen que no se cambie el modelo que se había ejecutado en los 90, e incluso en algunos casos se intensifica.
En lo de la reivindicación, estrictamente, quien toma la bandera es la propia esposa de Toledo, pero a modo de caricatura. Es una profesional en antropología de origen belga que comienza muy fuerte con el tema y se esperaba un planteamiento serio y participativo. Sin embargo, se perdió la oportunidad por su falta de capacidad de dar independencia a las personas que debían ser las representantes de los distintos movimientos culturales.
¿Y el gobierno de Alan García ha modificado esta balanza?
El gobierno de Alan García tiene otras preocupaciones antes para poder ocuparse de lo cultural, reivindicativo… A pesar de cumplir un año casi, está acomodándose al escenario; un escenario que en apariencia es fácil puesto que no hay oposición articulada, pero al mismo tiempo esto lo deja muy expuesto a las distintas líneas internas del APRA.
¿Cómo se sitúa Perú ante el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos?
En el caso del TLC, el gobierno de Toledo tuvo una posición muy rígida, que se resume en la frase “el TLC se firma sí o sí”, y no propició la discusión interna. Además, durante la negociación del tratado, en el que participaron también Ecuador y Colombia, trascendió muchas veces que la delegación peruana siempre fue la primera en ceder ante las controversias y allanaba el camino para los intereses norteamericanos. Una vez que salió el TLC y fue confirmado por el Congreso, comenzó una discusión en el Senado norteamericano impulsada por los senadores demócratas, que cuestionan las líneas del TLC, y actualmente se está a la espera de estas discusiones.
Cuando asumió el APRA se manifestó en contra del TLC, pero ahora han vuelto a mirarlo y lo toman como una cuestión de Estado y que debería continuarse lo hecho por el gobierno anterior.
¿Qué papel juega hoy la industria minera?
La minería ha recobrado un papel fundamental en la economía nacional. Los grupos mineros tienen una posición bastante cercana a las instancias gubernamentales. El APRA entiende hoy que necesita una buena relación con los grupos mineros para tener un gobierno estable.
Al mismo tiempo, la población está mucho mas alerta y hay mayor conocimiento de lo que pueden ser las consecuencias de las minas en su entorno, muchísimo mayor que hace 15 años. Actualmente se da la situación de que la industria minera deja grandes sumas de dinero al Estado, pero no hay canales o previsión para invertirlos.
¿Cuál es el reto más importante que tiene Perú hoy?
Lo dividiría en tres aspectos. Primero el reto socioeconómico: la gran cantidad de recursos disponibles que no se sabe cómo reinvertirlos en el desarrollo del país. En lo político sin duda es el proceso de descentralización y la transferencia de recursos y funciones a las diferentes zonas. Y el tercero pasa por la educación; en los últimos años se ha incrementado la formación a docentes pero no así la calidad, por lo que hay gran cantidad de profesores y profesoras sin formación adecuada, y esto ha hecho caer la calidad de la educación peruana a niveles muy pobres.
¿Y cuál es el rol que debe jugar la Cooperación Internacional?
Dada esta situación de que Perú está acumulando recursos, en gran medida gracias a la minería, pronto saldrá de la lista de prioridades de la cooperación internacional, por lo tanto, el papel debe cambiar. Ahora, el trabajo de la Cooperación debe ser más político y presionar para que esos recursos sean destinados con eficiencia y que se traduzcan en desarrollo para el país.
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