Proyecto educativo de desarrollo en comunidades rurales (bateyes)

batey República Dominicana

 

ORGANIZACIÓN SOCIA:

MUDHA (Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas)

 

DESCRIPCION:

Los bateyes son comunidades rurales marginales, que surgieron en zonas fronterizas con Haití vinculadas a las explotaciones de caña de azúcar. Un alto porcentaje de la población es de ascendencia haitiana, descendiente de los emigrantes que en su día cruzaron la frontera gracias a convenios entre los dos países para trabajar en las plantaciones de caña.

Los habitantes de estas comunidades siempre han vivido en condicions de extrema pobreza y han sufrido el abandono sistemático de los distintos gobernantes. Hoy en día, las enormes dificultades económicas y las carencias de infraestructuras y servicios básicos siguen lastrando las condiciones de vida. A la falta de redes adecuadas de agua potable, alcantarillado y electricidad, se suman unos deficientes servicios públicos de recogida de basuras, salud o educación.

Tres años

En este contexto, Educación Sin Fronteras (ESF), junto a la organización local Mudha (Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas) y con la financiación de la Junta de Castilla-La Mancha, lleva a cabo un proyecto para promover el desarrollo integral de los bateyes de Básima, Lechería, Matamamón y Palmarejo, especialmente en lo que se refiere al acceso a la educación de la población infantil y juvenil.

El objetivo general del proyecto es conseguir que más niños y niñas se incorporen al sistema educativo y reducir el absentismo escolar, evitando así el riesgo de exclusión social. La intervención beneficia directamente a más de 2.000 niños y niñas, jóvenes y adolescentes, y de manera indirecta repercute en la totalidad de la población de estas comunidades marginales, que se benefician de los progresos alcanzados en materia de derechos sociales y recursos educativos.

Menores indocumentados

Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta una parte importante de la población de estas comunidades marginales es el de la falta de documentación, que implica una vulneración de derechos ya que no pueden acceder a servicios básicos como la educación o la salud pública ni tampoco ejercer el derecho a trabajar, a votar, a tener una nacionalidad...

La falta de documentación es un grave problema que afecta tanto a población autóctona como a dominicanos de ascendencia haitiana. En el primer caso, los motivos pueden ser diversos: muchas familias pobres no registran a sus hijos o hijas porque resulta caro, porque no lo pueden hacer en sus comunidades, porque no son hijos biológicos sino parientes que se añaden a la convivencia, por las disfunciones del propio sistema (lentidud, corrupción, discriminación...).

En el caso de los descendientes de haitianos, la situación es todavía peor. Muchos de ellos son descendientes de inmigrantes que llegaron a la República Dominicana ya en los años 60 para trabaja en la industria del azúcar. Venían de manera legal, a través de convenios entre ambos países para trabajar en las explotaciones de caña de azúcar -que eran estatales-, y obtenían documentación y podían registrar sus hijos. En la actualidad, y desde 2007, el gobierno dominicano no reconoce la validez de esta documentación y por tanto, se quedan sin nacionalidad, dado que tampoco tienen nacionalidad haitiana. Desde 2010, además, no sólo por el hecho de nacer en Dominicana se obtiene la ciudadanía de este país, sino que es requisito presentar la documentación de los progenitores.

En el caso de la población infantil y juvenil, la falta de documentación es un grave problema para gozar del derecho a la educación. Sin papeles, no es posible acceder a la enseñanza secundaria y, en el caso de la primaria, aunque no sea un requisito legal disponer de documentación, en la práctica muchas escuelas también dan prioridad a los documentados/as.

En los bateyes, además, se suma el hecho de que el negocio del azúcar en Dominicana se ha privatizado y la empresa privada no se encarga de la educación de los hijos de los trabajadores como antes lo hacía el Estado.

Trabajo con las familias y los docentes

Por todo ello, Educación Sin Fronteras viene trabajando en programas de documentación civil en estas comunidades rurales desde hace años, con especial atención a los menores. Hasta ahora, el esfuerzo realizado ha conseguido que más de 600 niños y niñas hayan obtenido sus actas de nacimiento, con lo cual ya dan un primer paso para acceder a la educación. De manera paralela, también se ha llevado a cabo un trabajo de incidencia política dirigido al gobierno para que modifique esta situación legal de agravio hacia un sector de población.

El trabajo parte desde la realidad en las escuelas, porque es donde se identifican los niños sin documentar, y a partir de aquí se trabaja con las familias para que apoyen el proceso y se convenzan de la necesidad de la documentación. En muchos casos es necesario ganarse la confianza de padres y madres y superar los recelos iniciales que surgen porque han sido víctimas de engaño en ocasiones anteriores. Además, ESF y Mudha realizan una presión ante el registro civil para que los procesos se den en tiempo y forma adecuados.

Por otro lado, los docentes también reciben una formación especializada en educación inicial y básica y en derechos humanos, para poder atender las necesidades de la población escolar.

Salud integral, medio ambiente y capacitación profesional

El proyecto en los bateyes también engloba otros aspectos, como la salud, el medio ambiente o la capacitación en oficios. En este sentido, dentro del programa también se imparten conocimientos en medicina preventiva, tradicional y curativa (con énfasis en enfermedades de transmisión como el Sida), y en manejo de aguas residuales, eliminación de residuos e higiene familiar.

Finalmente, también se desarrollan cursos de capacitación en manualidades y costura para las mujeres para fomentar la creación de empleos alternativos que contribuyan a la mejora de las economías familiares.